• Paula Salinas

Cabeza, cuello, mandíbula y fisioterapia: Cómo encaja todo.

La Articulación Temporo – Mandibular (ATM) es la que une la mandíbula con la base del cráneo y el hueso temporal (lateral de la cabeza). Junto con su complejo muscular y ligamentoso, permite a la mandíbula ejecutar los movimientos de la masticación, la deglución, el habla y la expresividad facial. Y es por lo tanto indispensable para las necesidades básicas de alimentación y para la vida de relación social.

La patología de la ATM está provocada por una alteración de los uno o más elementos (dientes, mandíbula, maxilar, disco articular, músculos, ligamentos…) que componen el sistema masticatorio, que rompe el equilibrio y obliga a los demás a adaptarse para compensar ese cambio. Las causas de que aparezcan estos desequilibrios son muy diversas y podemos dividirlas en:

  • Aquellas que pueden afectar a cualquier articulación del cuerpo:

    • Fracturas, luxaciones, traumatismos.

    • Artritis o Artrosis

  • Y las que son propias de esta articulación:

    • Maloclusión: Alineación incorrecta de los dientes o encaje inadecuado de los superiores sobre los inferiores.

    • Bruxismo: Hábito involuntario de apretar o hacer rechinar los dientes.

    • Estrés y tensión emocional: Pueden ser los causantes del bruxismo y de contracturas de la musculatura que rodea la articulación (músculos de la cabeza y el cuello).

    • Tratamientos dentales mal realizados.

    • Malos hábitos como mascar chicle, morderse las uñas, morder los bolis, etc.

Este sistema puede estar trabajando de forma irregular durante mucho tiempo sin que aparezca ningún signo de ello. Sin embargo, cuando el equilibrio del sistema se rompe, pueden aparecer los siguientes síntomas:

  • Chasquidos u otros ruidos al abrir o cerrar la boca.

  • Limitación de la apertura oral: Dificultad para abrir la boca, ya sea por el dolor que ocasiona forzar la apertura o porque no es posible movilizar la mandíbula y la articulación está completamente rígida.

  • Dolor orofacial: – Dolor de oído – Dolor de cabeza, en muchas ocasiones de predominio matutino – Dolor en la zona de la mandíbula al tragar y masticar cosas duras o chicle – Dolor en los músculos del cuello y la espalda

Por otro lado, puede causar vértigo o acúfenos, pérdida auditiva, sensación de adormecimiento y falta de sensibilidad en la cara, alteraciones de la vista y neuralgia del trigémino. En ocasiones el síntoma fundamental que ocasiona es dolor referido a otras zonas del cuerpo (oido, cuello, mandíbula, cabeza, columna cervical, o cintura escapular), por ello es importante señalar que un diagnóstico correcto juega un papel clave en el éxito del tratamiento. El fisioterapeuta especializado en el tratamiento de la ATM está cualificado para diagnosticar los distintos grados de luxación del menisco y el dolor que tiene origen en puntos gatillo de los músculos.


La participación bien coordinada de diferentes especialistas: odontólogos, médicos estomatólogos, otorrinolaringólogos, cirujanos orales y maxilofaciales, ortodoncistas, psicólogos y fisioterapeutas especializados, es clave desde el primer paso de la recuperación del paciente, es decir, desde el diagnóstico. En este sentido, cada profesional descartará o confirmará que el problema proviene de aquellos elementos del sistema masticatorio propios de su campo. Este diagnóstico determinará qué profesional o profesionales deben encargarse del tratamiento de la disfunción.

Algunos de estos tratamientos pueden ser:

  • Utilización de férulas, prótesis u ortodoncia

  • Infiltraciones

  • Artrocentesis o lavado articular

  • Artroscopia

  • Cirugía

La fisioterapia se encarga del tratamiento conservador (para intentar evitar la cirugía) y del tratamiento post-operatorio. Estos van dirigidos a:

  • Recuperación de la movilidad de la articulación (apertura normal de la boca).

  • Resolver pequeñas luxaciones del disco y evitar que evolucionen a estadíos más graves.

  • Relajación de la musculatura que rodea la articulación (que provoca dolor y/o la desviación de la mandíbula en los movimientos).

  • Disminución del dolor y los chasquidos en los casos de artritis y artrosis, antes de realizar ninguna cirugía.

  • Fortalecimiento de los músculos debilitados (mediante ejercicios in situ y ejercicios que se enseña al paciente para que realice él solo en casa).

Por último, para los compañeros, recordar sólo que “Un gran poder conlleva una gran responsabilidad”, y los fisioterapeutas tenemos la obligación de conocer y entender los tratamientos del resto del equipo, principalmente las férulas, el tratamiento farmacológico y los efectos de la cirugía en la articulación y alrededores.

Todo lo que pueda poder a tu alcance de esta ciencia tan bonita, es tuyo.

P.

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