• Paula Salinas

Qué esperar de un buen fisioterapeuta

Y no estoy hablando de ser el mejor fisioterapeuta del mundo. Roma no se construyó en un día y hace falta mucha experiencia para que un fisioterapeuta destaque entre el resto y se distinga por la efectividad de sus tratamientos.

Sin perder ese objetivo de vista, hay otros muchos detalles que no dependen de la experiencia y que no pueden faltar en una sesión de tratamiento. Más si es la primera, puesto que es cuando se convence al paciente de volver o no a la consulta.


ANAMNESIS

No se limita a escuchar tu problema o dolencia, sino que te hace todo un “interrogatorio” al respecto. Se interesa por cuándo comenzó, en qué momentos o posiciones aparece, qué lo agrava, qué lo disminuye… Y pone para ello ejemplos de la vida cotidiana del tipo “¿Te molesta al girar la llave en la cerradura?”, “¿Aparece por ejemplo cuando sirves agua en un vaso?”, “¿Te duele más al acostarte o cuando te levantas?” etc. Además no sólo se interesa por esta molestia en concreto, sino que te pregunta por patologías anteriores y por otras actuales aunque tú pienses que unas y otras no tienen nada en común.



VALORACIÓN

Una de las principales herramientas de un fisioterapeuta son los cientos de test con validez científica con los que cuenta para realizar un buen diagnóstico. Debería realizar algunos tests, que repetirá al final de la sesión o en la sesión siguiente, para asegurar que el tratamiento va por buen camino. Se trata de un ciclo: valoración – tratamiento – valoración, que sólo termina cuando lo que causaba la molestia y que ha sido descubierto en los test diagnósticos desaparece. Es un método indispensable para ahorrar tiempo tanto al fisio como al paciente: ni se insiste con un método que no funciona, ni se sigue tratando una estructura que ya se ha corregido.



EXPLICACIONES CLARAS

No siendo necesaria la comunicación del diagnóstico completo y resumen de las pruebas de valoración pertinentes con palabras técnicas, sí que es de agradecer que el fisioterapeuta te explique de manera que lo entiendas (esto es, con ejemplos) cual es “el fallo” y qué es lo que está haciendo para solucionarlo. Si es posible también cómo “el fallo” produce tu dolor, pues mejor que mejor. Y cuando digo con ejemplos me refiero a que compare la compresión nerviosa a un cable que sigue un recorrido y se ve presionado por otra estructura, o una disfunción de la fascia con una sábana que recorre todo el cuerpo y algo está arrugando en un punto concreto… Vale, esto puede que sea un lujo, pero no está de más, a mí me gusta hacerlo. Da seguridad que te expliquen lo que tienes, te deja claro que el fisio sabe lo que está haciendo y que le importa que tú estés tranquilo durante el tratamiento y sabiendo que estás en buenas manos.



TRATAMIENTO ACTIVO

Sino desde la primera sesión, a medida que vayas mejorando. El fisioterapeuta debería dedicar una parte de la sesión a que tú realices algunos ejercicios bajo su supervisión, ya sean para aumentar la movilidad de una articulación, para tonificar un músculo que lleva mucho tiempo en reposo (tras una cirugía o inmovilización), o para estirar otro, aunque se trate simplemente de ayudarle a él a realizar el estiramiento. En general tu fisio debe hacerte consciente de que tu patología es tuya y como tal debes responsabilizarte de ella. No puede curarse llendo dos veces en semana a tumbarte en una camilla y ser tratado, porque entonces conviertes tu patología en problema de otra persona, y si lo piensas, eso es algo que no tiene mucho sentido.



EJERCICIOS PARA CASA

Siguiendo en la línea de lo anterior, el broche perfecto para dar por finalizada una sesión de fisioterapia, es que el fisioterapeuta te recomiende 2 o 3 ejercicios que puedas realizar en casa de una manera sencilla. Un ejercicio fácil usando botellas de agua como mancuernas, un estiramiento, o incluso una corrección postural a la que debas prestar atención, cualquier ejemplo me sirve. El caso, como hemos dicho antes, es hacerte conscientes de que tu patología es tuya y de que solucionarla va a necesitar un cambio en la conducta que te ha llevado a ella.



DERIVACIÓN A OTRO PROFESIONAL

Un buen fisioterapeuta debe conocer sus límites. Esto no significa en ningún caso demostrar ignorancia, sino todo lo contrario, tener una gran concienciación de qué es lo mejor para el paciente y qué profesional puede ofrecérsela. La gran mayoría de las patologías pueden resolverse de una manera mucho más eficaz con la ayuda de podólogos, médicos traumatólogos, nutricionistas… Pero no sólo sanitarios sino también licenciados (ahora ya graduados) en ciencias de la actividad física y el deporte, que tomen el relevo del fisioterapeuta y te ayuden completar tu recuperación. Ya que probablemente no te conformes con estar sano, sino que quieras poder seguir jugando al fútbol, al baloncesto, corriendo maratones o haciendo triatlones. Todos esos tratamiento tienen unos requisitos concretos de entrenamiento, y tu fisio debería asegurarse de que esa parte de tu recuperación la hagas con la persona más preparada para ello.


En resumen: huye de alguien que no pregunta, no palpa, no siente, no investiga antes de tratarte. De quien escucha "dolor de hombro" y decide dedicar 45 minutos a amasártelo con crema antiinflamatoria. De quien te manda ibuprofeno y hielo 3 veces al día y la semana que viene te pasas por aquí a ver cómo sigues. De quien no se esfuerza en comprender de dónde viene tu problema y qué cosas debes cambiar para que no vuelva a repetirse. De quien, en general, no se preocupa por enseñarte a no volver a lesionarte.


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